• Herencia y Testamento
• Herencias sin Testamento
• Herencias con Testamento
• ¿Qué bienes componen una herencia?
 


HERENCIA Y TESTAMENTO

     La Herencia

    
La herencia es el patrimonio que deja una persona en el momento de su fallecimiento. Si el causante (fallecido) hizo testamento, la adquisición de su herencia se realiza siguiendo las instrucciones que aparezcan en el mismo (siempre que éstas se ajusten a la ley). En caso de no haber testamento, la propia ley establece quiénes son los herederos del causante, y en qué proporción heredan sus bienes. La transición de los bienes desde el patrimonio del causante al patrimonio de sus herederos se formaliza ante un notario a través de una escritura de herencia.

    En ningún caso es obligatoria la firma de la escritura de herencia por parte de los herederos de una persona, una herencia puede permanecer muchos años sin repartirse, sin embargo, será imprescindible realizar la escritura de herencia para algo tan común como la venta de los bienes del fallecido. Así pues, no sólo es recomendable, sino también necesario, en muchos casos, formalizar la escritura de herencia para poder disponer de los bienes de una persona. En definitiva, aunque seamos legalmente herederos de alguien, tenemos que acreditarlo de alguna forma: mediante la escritura de herencia.

 El Testamento.

    El testamento es el acto por el cual una persona dispone de sus bienes para después de su muerte. De las diversas formas de hacer testamento, normalmente se utiliza el testamento notarial. Es el documento firmado ante un notario por el cual una persona refleja cómo quiere que sea repartido su patrimonio cuando fallezca, y entre qué personas.

     Lo primero que tenemos que hacer, tras el fallecimiento de alguien, es averiguar si dejó testamento. Para realizar esta consulta tenemos el Registro de Actos de Última Voluntad. El Registro de Actos de Última Voluntad es un Registro especial, dependiente del Ministerio de Justicia, donde los notarios remiten copia de cada testamento que firman. Así, se puede consultar en cualquier momento si una persona ha otorgado testamento. Tras presentar la solicitud, el Registro emite un certificado llamado certificado de Últimas Voluntades, cuyo resultado puede ser:

a) Que el causante no otorgó testamento.
b) Que el causante otorgó testamento, en qué fecha y ante qué notario.

HERENCIAS SIN TESTAMENTO

    
La existencia de testamento es fundamental para conocer los herederos de una persona, ya que, en principio, serán herederos los designados por el causante en su testamento. En cuanto al patrimonio del causante, sus bienes no suelen constar en el testamento porque es imposible conocer qué bienes vamos a tener en el momento de nuestro fallecimiento y sería muy costoso modificar el testamento cada vez que adquirimos un bien o cada vez que lo vendemos. Pero ¿qué ocurre cuando el causante no dejó testamento? Para estos casos, nuestro Código civil prevé una serie de reglas que regulan quiénes son los herederos y cómo se reparten los bienes entre estos herederos. Los herederos establecidos por la ley en ausencia de testamento son:

1. Los descendientes: si algún descendiente ha fallecido, heredarán sus hijos en su lugar.
2. En ausencia de descendientes: los ascendientes.
3. En ausencia de los anteriores: el cónyuge viudo **.
4. En ausencia del viudo: los hermanos o descendientes de los hermanos del fallecido.
5. A falta de los anteriores: los colaterales (primos) hasta el cuarto grado.
6. A falta de todos los anteriores: las Administraciones Públicas (generalmente el Estado).

** (Nota) El viudo no hereda la propiedad de bienes, salvo en ausencia de descendientes y ascendientes. Si concurre con éstos, la ley le otorga derecho al usufructo vitalicio de una parte de la herencia (ver esquema adjunto). El usufructo es una figura legal por la cual el dueño de un bien permite a otro que lo utilice durante un determinado número de años. En el caso del cónyuge viudo de un fallecido, la ley trata de evitar que los ascendientes o descendientes, en calidad de nuevos propietarios, le desposean del uso domicilio conyugal. Así, si pretendieran hacerlo, deberían compensarle con el valor económico del usufructo. Resumiendo, en tanto viva, el cónyuge viudo disfruta de una parte del patrimonio del causante aun no siendo el dueño de esa parte. Durante ese tiempo, los herederos conservan la nuda propiedad, es decir, la condición de propietarios de los bienes pero sin derecho a disfrutarlos.

 Esquema general de sucesión intestada prevista en el Código civil

 Ejemplo:

     
Una persona fallece sin haber hecho testamento, dejando viuda, tres hijos y dos nietos de otro hijo que falleció antes que su padre. Según esto, los herederos legales serían:

1. Hijo nº 1.
2. Hijo nº 2.
3. Hijo nº 3.
4. Nietos del hijo fallecido.
5. Viuda.

    La herencia se divide en 4 partes: una por cada hijo. Los tres primeros hijos reciben cada uno una parte, y la cuarta se divide a partes iguales entre los dos nietos. La viuda tendrá el usufructo vitalicio de un tercio de la herencia. Es decir, mientras viva disfrutará del uso de una tercera parte de cada uno de los bienes de la herencia.

    Este reparto de la herencia no puede hacerse sin más por los propios herederos. Éstos deberán acudir a un notario para firmar la escritura de herencia si quieren, por ejemplo, vender las propiedades del difunto.
Lo primero que debe hacerse, una vez tenemos el Certificado de Últimas Voluntades y comprobamos que el causante no otorgó testamento, es contactar o bien directamente con un notario o bien con una Gestoría que nos oriente sobre los trámites a seguir y el tipo de documentos que debemos presentar en su caso.
Los principales trámites son los que siguen:

1. Acta de declaración de herederos ab intestato. Como la función principal de un testamento es designar los herederos del causante, a falta de éste se realiza un documento notarial por el cual un notario designa los herederos legales de una persona. Para ello, el notario reclamará una serie de documentos y el testimonio de testigos, que han de ser personas allegadas al causante sin ningún vínculo familiar con éste. Esto ocurre siempre que los herederos sean ascendientes, descendientes o el cónyuge. Si los herederos tienen cualquier otro parentesco habrá que recurrir a un procedimiento judicial para realizar la declaración de herederos.

2. Adjudicación y partición de herencia. Una vez firmada el acta de notoriedad de declaración de herederos ab intestato, se publicarán una serie de edictos en el Ayuntamiento del municipio con el objeto de ver si se presenta alguna persona no mencionada en el acta de notoriedad que reclame algún derecho hereditario. Transcurrido el plazo reglamentario para la publicación de los edictos, éstos se retiran y se procede a formalizar la partición de la herencia. Para ello, los herederos concurren juntos ante un notarios con el objeto de reflejar todos y cada uno de los bienes de la herencia, su valor y el reparto de los mismos.

Liquidación de Impuestos

    
Con independencia de cuando se haga el acta de notoriedad, incluso si no se hace, y tanto si existe testamento como si no, es obligatorio liquidar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Para ello debe calcularse el valor de los bienes y deudas del causante y dividirlo entre los herederos en la proporción que les corresponda. Según su cuota hereditaria, cada uno de ellos deberá presentar una declaración del Impuesto de Sucesiones y Donaciones. El plazo para realizar la liquidación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, es de seis meses a contar desde la fecha de fallecimiento, prorrogables por otros seis en casos de necesidad debidamente justificada. La prórroga debe solicitarse ante la Agencia Tributaria. También habrá que pagar el Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza urbana (plusvalía) el Ayuntamiento al que pertenezcan los inmuebles objeto de la herencia.


HERENCIAS CON TESTAMENTO

    
 La existencia de testamento es fundamental para conocer los herederos de una persona. En cuanto a sus bienes, no suelen constar en el testamento porque es imposible conocer qué bienes vamos a tener en el momento de nuestro fallecimiento y sería muy costoso modificar el testamento cada vez que adquirimos un bien o cada vez que lo vendemos. Así, en el momento de redactar la escritura de un testamento, se hace referencia a "los bienes" en general, expresando qué porcentaje del total de la herencia (sea cual sea su valor en la fecha de fallecimiento) se asigna a cada heredero.

    Aunque existe una cierta libertad para testar, la ley no permite excluir a ciertas personas de una herencia: los llamados herederos forzosos. En nuestra legislación, son herederos forzosos los hijos o descendientes, los padres o ascendientes y el cónyuge viudo. Esto significa que no pueden ser excluidos de la herencia, salvo por ciertas causas graves previstas por la ley (como haber atentado contra el testador o haberle negado alimentos…). Siguiendo con nuestra explicación, diremos que la ley obliga al testador a departir entre ellos una parte mínima de la herencia.

    Para hacer este reparto, la herencia se divide en tres partes: dos tercios han de ser repartidos entre los herederos forzosos y el otro tercio se puede dejar a cualquier persona/s (se llama de libre disposición). De los dos tercios a repartir entre los herederos forzosos, uno se dividirá en partes iguales entre todos ellos (este tercio se llama legítima). El segundo tercio (llamado de mejora)deberá asignarse también a uno o varios herederos forzosos (o a todos), pero en la forma que el testador quiera. En cuanto al cónyuge viudo, siempre debe recibir, al menos, el usufructo vitalicio de un tercio de la herencia. Este es el caso típico de un causante que deja como herederos viudo e hijos.

Ejemplo.
Benedicto fallece dejando esposa y tres hijos. En su testamento deja:

1. El usufructo vitalicio de un tercio de la herencia a su esposa.
2. La legítima en partes iguales a sus tres hijos.
3. El tercio de mejora se lo deja íntegramente a su hijo mayor.
4. El tercio de libre disposición lo deja a una ONG.

    Los apartados 1 y 2 se han asignado según obliga la ley. El apartado 3 también se ha repartido correctamente, ya que es obligado dejarlo a los descendientes, si bien, en la medida que el testador decida (en nuestro caso: todo el tercio a su hijo mayor). Hasta aquí el testamento ha seguido las pautas legales. Por último, el tercio de libre disposición (apartado 4) también se ha asignado correctamente, ya que aquí hay absoluta libertad para testar.

    Para finalizar, diremos que para realizar el reparto y adjudicación de bienes entre los herederos, es preciso formalizar una escritura, que, como ocurre en la sucesión intestada, tampoco es obligatoria, pero sí necesaria para la posterior venta de los bienes del difunto. En cuanto al Impuesto de Sucesiones y Donaciones, también nos remitimos a lo expuesto para el caso de las herencias sin testamento.

¿Cómo se valoran los bienes de una Herencia?

    Uno de los aspectos más importantes a la hora de afrontar una sucesión hereditaria es la valoración de todos y cada uno de los bienes que deja el causante a su muerte.

    Lo primero a tener en cuenta, si el causante estaba casado, es el régimen económico matrimonial que tuviera. Si éste era de separación de bienes, no se presenta ningún problema, sólo hay que verificar qué bienes eran propiedad del causante. Si estaba casado en régimen de gananciales hay que revisar ciertos puntos.
El primer paso a dar será la liquidación de la sociedad conyugal. Ésta se hace mediante documento notarial en el que constan los datos de los cónyuges, un inventario de los bienes comunes y también de los privativos de ambos cónyuges y, además, la valoración económica de cada uno de esos bienes.

    Así, en una herencia, tras la liquidación de la sociedad de gananciales, se le adjudica al cónyuge viudo la mitad de los bienes de la sociedad conyugal, pero no como su parte de la herencia, sino como restitución de su propia mitad. El resto: la otra mitad de los bienes gananciales más los bienes privativos propiedad del causante, forman el caudal hereditario (totalidad de los bienes de una persona al momento de su fallecimiento).

    A la hora de valorar los bienes habrá que estar a la naturaleza de los mismos. Además, para estimar su valor, se tendrá en cuenta exclusivamente la fecha de fallecimiento del causante. Por ejemplo, una vivienda se estima en su precio de mercado en el momento del fallecimiento. Si tuviera pendiente alguna hipoteca, entonces se restaría el capital pendiente de pago de la hipoteca al valor de mercado de la casa. Los bienes que fueran propiedad del causante y de alguna otra persona, por ejemplo, una casa familiar que compartía con sus hermanos, se valoran en la proporción en que el causante fuera propietario de la misma. Por ejemplo, una cuarta parte de una casa de 20.000.000 serían 5.000.000.


¿QUÉ BIENES COMPONEN UNA HERENCIA?

   
 Uno de los aspectos más importantes a la hora de afrontar una sucesión hereditaria es la valoración de todos y cada uno de los bienes que deja el causante a su muerte.

    Lo primero a tener en cuenta, si el causante estaba casado, es el régimen económico matrimonial que tuviera. Si éste era de separación de bienes, no se presenta ningún problema, sólo hay que verificar qué bienes eran propiedad del causante. Si estaba casado en régimen de gananciales hay que revisar ciertos puntos.

     El primer paso a dar será la liquidación de la sociedad conyugal. Ésta se hace mediante documento notarial en el que constan los datos de los cónyuges, un inventario de los bienes comunes y también de los privativos de ambos cónyuges y, además, la valoración económica de cada uno de esos bienes.

    Así, en una herencia, tras la liquidación de la sociedad de gananciales, se le adjudica al cónyuge viudo la mitad de los bienes de la sociedad conyugal, pero no como su parte de la herencia, sino como restitución de su propia mitad. El resto: la otra mitad de los bienes gananciales más los bienes privativos propiedad del causante, forman el caudal hereditario (totalidad de los bienes de una persona al momento de su fallecimiento).

    A la hora de valorar los bienes habrá que estar a la naturaleza de los mismos. Además, para estimar su valor, se tendrá en cuenta exclusivamente la fecha de fallecimiento del causante. Por ejemplo, una vivienda se estima en su precio de mercado en el momento del fallecimiento. Si tuviera pendiente alguna hipoteca, entonces se restaría el capital pendiente de pago de la hipoteca al valor de mercado de la casa. Los bienes que fueran propiedad del causante y de alguna otra persona, por ejemplo, una casa familiar que compartía con sus hermanos, se valoran en la proporción en que el causante fuera propietario de la misma. Por ejemplo, una cuarta parte de una casa de 20.000.000 serían 5.000.000.